Google+ Followers

Secciones

Poesía (64) Prosa (10)

lunes, 31 de marzo de 2014

Enamorado

Sentado en una silla, frente a la ventana, observa con atención lo que hay a su alrededor: Un pájaro de tres colores se posa en la rama del árbol más cercano y comienza a cantar. El chico, curioso, abre la ventana y se pone a escuchar. Es un canto alegre, un canto que jamás había escuchado, un canto que le recuerda a la chica  que un día conoció. Aquella chica le enamoró sobremanera. Su voz, su sonrisa, hasta su forma de caminar le llamaron profundamente la atención. Ella era rica, seductora e infinitamente encantadora. Sólo hablaron una noche, pero aquel momento fue intenso, delicioso, único.

Se trataba de un baile que ofrecía el rey en palacio. El chico no era noble, ni príncipe. Era un simple plebeyo. Su padre trabajaba aquella noche en la cocina real, su presencia allí era el de un simple acompañante, pues él y su padre viven en un pueblo cercano a la ciudad capital y no estaba dispuesto a dejar a su padre sólo durante aquel viaje. De paso, conocería a alguien interesante, saldría de aquel pueblo silencioso, aburrido y extremadamente pequeño. Él prefería las grandes ciudades, el contacto social, aquella era una buena oportunidad.

El baile comenzó y apareció ella, estaba sola, sentada en una de las sillas, observando cómo la gente bailaba con sus respectivas parejas. Le pareció lo más hermoso que sus jóvenes ojos habían visto. Sin pensarlo, se acercó y le propuso bailar.

Bailaron durante toda la noche, hasta el final de la velada. Juraron volver a verse. Descubrió que era una noble, muy reconocida, su familia estaba en una buena posición, pues el padre era un marqués del condado cercano al pueblo.

Quedaron al día siguiente en un bosque cercano y se vieron, pero desde muy lejos. Era un amor prohibido. El marqués había prometido a su hija con un noble de alto prestigio. Sólo le interesaba el poder. Ella intentó acercarse, pero sus guardias le agarraron y se la llevaron. El marqués  le prohibió verla bajo pena de muerte. Y cabizbajo nuestro protagonista se marchó.

Ahora estaba sentado en su casa,abatido. Habían pasado días, meses y años, pero sabía que volvería a verla, no le importa su vida, solo le importa volver a tenerla entre sus brazos, y lo haría.

¿Lo conseguirá? No lo sé. Sólo sé que el amor mueve al mundo. ¿Y tú? ¿Qué crees?


No hay comentarios:

Publicar un comentario