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jueves, 26 de junio de 2014

Nostalgia

Vuelvo a sentarme frente a la ventana, es algo que hago mucho últimamente. A través de ella me gusta observar todo lo que conforma nuestro mundo. Abuelitos sentados en los bancos dando de comer a las palomas, niños en el parque jugando a aquellos juegos que ocuparon la mayor parte de mi infancia: (fútbol, peonzas,canicas, tazos..). madres que pasean a sus bebés en cochecitos, el jardinero regando las flores que lucen hermosas sus radiantes colores..

Todo aquello que veo a través de mi ventana  me lleva a tiempos pasados, me llena de nostalgia, me hace recordar aquellos momentos mágicos: Jugar a los tazos era un auténtico desafío,disfrutar de aquellas series de dibujos animados (que enseñaban contenidos didácticos muy distintas de las de ahora) en  las que aparecían nuestros personajes favoritos y a los que intentábamos imitar, coleccionar  cromos de fútbol se nos hacía una tarea harta difícil, disfrutar del riquísimo sabor del bollycao, pasear con mis tíos y hermanos por lugares que desconocía a pesar de encontrarse en mi misma ciudad....

La nostalgia también me lleva a volver a recordar  momentos con alguien muy especial: Mi abuela, aquella segunda madre que se desvivía por mí. Recuerdo cuando despertaba en su casa y escuchaba su voz para que acudiera al salón para desayunar. Muchas veces, en lugar de llevarme a la guardería pasaba las mañanas con ella, le acompañaba en sus recados a la panadería, a la tienda de ultramarinos... y durante esos "viajecitos" escuchaba el trino de  las golondrinas mientras pasaban volando por encima de nuestras cabezas (cada vez que escucho a una, mi corazón llora por volver a aquellos tiempos). Siempre la llevaré conmigo.


Mi época en el colegio también tuvo sus etapas, dos colegios muy distintos me aportaron experiencias tanto buenas como malas. En el primer colegio vivía con el miedo, era el marginado, aquel con el que se divertían los abusones, pero cuando cambié al segundo.. las cosas cambiaron, y todo comenzó a ir mucho mejor; amigos con los que iba al circo, cumpleaños donde acudían todos mis compañeros, profesoras comprensibles que ayudaban ante las dudas que teníamos....

Me levanto ya de la ventana, vuelvo a la realidad, pues siempre se ha dicho que hay que vivir también el presente y no anclarse en el pasado, y es cierto. Tras este momento de nostalgia vuelvo a "conectar"  con el mundo del presente. Pero sé que mañana volveré a sentarme frente a la ventana, volveré a observar por ella, y la nostalgia me volverá a atrapar. Y es que es necesario dejarse llevar por ella, ya que nos hace sentir lo que hemos sido, lo que somos.